08 de abril

Con la llegada de las primeras lluvias del 2019, se han viralizado videos de la basura bajando por los principales ríos de la ciudad capital. Estas imágenes son impactantes y han generado indignación, frustración y alerta en la población. Lamentablemente esto se repite todos los años al iniciar la temporada de lluvias. Con las primeras lluvias, el agua que corre por las calles barre la ciudad y toda la basura que se encuentra mal dispuesta en tierra firme es arrastrada a alcantarillas, o la que es arrojada a la orilla de los ríos, termina en el mar.

Desde el 2018 en Panamá se han instalado barreras retenedoras de residuos llamadas trampas en ríos de la ciudad para solucionar la basura que llega a las playas arrastradas por los ríos de la ciudad

Con la llegada de las primeras lluvias del 2019, se han viralizado videos de la basura bajando por los principales ríos de la ciudad capital. Estas imágenes son impactantes y han generado indignación, frustración y alerta en la población. Lamentablemente esto se repite todos los años al iniciar la temporada de lluvias. Con las primeras lluvias, el agua que corre por las calles barre la ciudad y toda la basura que se encuentra mal dispuesta en tierra firme es arrastrada a alcantarillas, o la que es arrojada a la orilla de los ríos, termina en el mar.
Desde el 2018 en Panamá se han instalado barreras retenedoras de residuos llamadas trampas en ríos de la ciudad para solucionar esta situación. En septiembre del 2018, en ANCON con fondos de la Iniciativa Global llamada “Trash Free Waters” Aguas sin Basura de ONU Medio Ambiente y EPA (la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos) se instaló una barrera flotante con boyas en el río Juan Díaz a la altura de Los Pueblos que sirviera de herramienta educativa, además de servir de paliativo para retener la basura que baja desde la cuenca media y cuenca baja y termina en el mar. La barrera logró retener 616 kg de residuos, que fueron retirados con limpiezas y voluntarios. La parte central de este proyecto consistió en giras con estudiantes de 4 colegios secundarios de la comunidad de Juan Díaz, quienes caracterizaron los materiales y quienes, mediante un kit de laboratorio pudieron realizar pruebas de la calidad de agua en diferentes puntos del río. Se capacitaron además, a comercios y comunidades cercanas al río. Lamentablemente después de todo este esfuerzo, cuatro meses de instalada la trampa desapareció, se la robaron.
El lado positivo de la experiencia fue la parte educativa y de concienciación, que esperamos haya tocado a un grupo de personas de la comunidad que se motive a adoptar mejores hábitos ambientales.
La experiencia de las barreras no termina ahí pues recientemente se instaló una nueva barrera, por la ONG Marea Verde, en la desembocadura del río Matías Hernández en Costa del Este cerca de la Policía. Utilizaron como retenedor unos cilindros metálicos pesados, que esperamos se mantengan en su sitio y hagan su trabajo por mucho tiempo. Esta barrera fue de gran utilidad este fin de semana pues con las lluvias la trampa logró detener una cantidad significativa de residuos que hacían su viaje hacia el mar. Estos residuos no deberían haber llegado nunca ahí, y las barreras solo deben cumplir una etapa en esta transición hacia una mejor recolección y disposición de residuos en nuestro país que requiere educación intensa responsabilidad compartida entre los productores de los residuos, los distribuidores de los productos y los consumidores.
El 11 de enero del 2018 se publicó en Gaceta Oficial el Decreto Alcaldicio 01-2018 que en su artículo sexto prohíbe arrojar basura en las calles y en su artículo séptimo indica las multas aplicables a quien realice estas acciones. Esperamos que estas iniciativas junto con las barreras, las charlas ambientales, y las campañas y otras iniciativas de gestión de residuos logren cambiar la lamentable situación de los ríos y la basura en nuestro país.
08 de abril

Con la llegada de las primeras lluvias del 2019, se han viralizado videos de la basura bajando por los principales ríos de la ciudad capital. Estas imágenes son impactantes y han generado indignación, frustración y alerta en la población. Lamentablemente esto se repite todos los años al iniciar la temporada de lluvias. Con las primeras lluvias, el agua que corre por las calles barre la ciudad y toda la basura que se encuentra mal dispuesta en tierra firme es arrastrada a alcantarillas, o la que es arrojada a la orilla de los ríos, termina en el mar.
Con la llegada de las primeras lluvias del 2019, se han viralizado videos de la basura bajando por los principales ríos de la ciudad capital. Estas imágenes son impactantes y han generado indignación, frustración y alerta en la población. Lamentablemente esto se repite todos los años al iniciar la temporada de lluvias. Con las primeras lluvias, el agua que corre por las calles barre la ciudad y toda la basura que se encuentra mal dispuesta en tierra firme es arrastrada a alcantarillas, o la que es arrojada a la orilla de los ríos, termina en el mar.
Desde el 2018 en Panamá se han instalado barreras retenedoras de residuos llamadas trampas en ríos de la ciudad para solucionar esta situación. En septiembre del 2018, en ANCON con fondos de la Iniciativa Global llamada “Trash Free Waters” Aguas sin Basura de ONU Medio Ambiente y EPA (la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos) se instaló una barrera flotante con boyas en el río Juan Díaz a la altura de Los Pueblos que sirviera de herramienta educativa, además de servir de paliativo para retener la basura que baja desde la cuenca media y cuenca baja y termina en el mar. La barrera logró retener 616 kg de residuos, que fueron retirados con limpiezas y voluntarios. La parte central de este proyecto consistió en giras con estudiantes de 4 colegios secundarios de la comunidad de Juan Díaz, quienes caracterizaron los materiales y quienes, mediante un kit de laboratorio pudieron realizar pruebas de la calidad de agua en diferentes puntos del río. Se capacitaron además, a comercios y comunidades cercanas al río. Lamentablemente después de todo este esfuerzo, cuatro meses de instalada la trampa desapareció, se la robaron.
El lado positivo de la experiencia fue la parte educativa y de concienciación, que esperamos haya tocado a un grupo de personas de la comunidad que se motive a adoptar mejores hábitos ambientales.
La experiencia de las barreras no termina ahí pues recientemente se instaló una nueva barrera, por la ONG Marea Verde, en la desembocadura del río Matías Hernández en Costa del Este cerca de la Policía. Utilizaron como retenedor unos cilindros metálicos pesados, que esperamos se mantengan en su sitio y hagan su trabajo por mucho tiempo. Esta barrera fue de gran utilidad este fin de semana pues con las lluvias la trampa logró detener una cantidad significativa de residuos que hacían su viaje hacia el mar. Estos residuos no deberían haber llegado nunca ahí, y las barreras solo deben cumplir una etapa en esta transición hacia una mejor recolección y disposición de residuos en nuestro país que requiere educación intensa responsabilidad compartida entre los productores de los residuos, los distribuidores de los productos y los consumidores.
El 11 de enero del 2018 se publicó en Gaceta Oficial el Decreto Alcaldicio 01-2018 que en su artículo sexto prohíbe arrojar basura en las calles y en su artículo séptimo indica las multas aplicables a quien realice estas acciones. Esperamos que estas iniciativas junto con las barreras, las charlas ambientales, y las campañas y otras iniciativas de gestión de residuos logren cambiar la lamentable situación de los ríos y la basura en nuestro país.